Una lesión de Lisfranc afecta las articulaciones y ligamentos del mediopié, situadas entre los huesos conocidos como el cuneiforme medial y el segundo metatarsiano. Esta lesión lleva el nombre del cirujano francés Jacques Lisfranc de St. Martin, quien la describió por primera vez en el siglo XIX.
Las causas de las lesiones de Lisfranc varían y pueden incluir accidentes automovilísticos, lesiones deportivas o simples resbalones y caídas. En algunos casos, la lesión puede confundirse con un esguince de pie, particularmente si las radiografías no muestran huesos fracturados. Sin embargo, un diagnóstico oportuno y preciso por parte de un cirujano ortopédico de pie y tobillo es crucial para prevenir complicaciones potenciales.
Síntomas
Los síntomas típicamente incluyen hinchazón y dolor en la parte superior del pie cerca del empeine, a menudo acompañados de moretones. Los casos graves pueden provocar deformidad del pie y dolor significativo al soportar peso, mientras que las lesiones más leves pueden permitir caminar con molestias mínimas.
Causas
Las lesiones de baja energía pueden ocurrir al torcer la parte posterior del pie o presionar hacia abajo con la parte anterior del pie apoyada en el suelo durante actividades como el fútbol o pasos en falso cotidianos. Por otro lado, las lesiones de alta energía resultan de traumatismos directos, como accidentes automovilísticos o caídas desde alturas.
Diagnóstico
El diagnóstico de una lesión de Lisfranc implica evaluar las circunstancias del traumatismo, los síntomas y realizar un examen completo del pie y el tobillo. Las radiografías se usan típicamente para identificar huesos fracturados o desplazados, a veces requiriendo imágenes en bipedestación para visualizar mejor el desplazamiento óseo. Pueden necesitarse pruebas adicionales como resonancia magnética (RMN) o tomografía computarizada (TC) para evaluar el daño ligamentario y óseo.
Tratamientos
Las opciones de tratamiento varían según la gravedad de la lesión. Los enfoques no quirúrgicos pueden implicar inmovilización con yeso o bota durante al menos seis semanas para permitir la curación de ligamentos y hueso. Intervención quirúrgica puede ser necesario si los huesos o ligamentos están significativamente desplazados, con procedimientos que buscan restaurar la anatomía del pie mediante la colocación de placas y tornillos.
Recuperación
La recuperación tras una cirugía de Lisfranc puede ser larga e incluye inmovilización sin apoyo seguida de un periodo con bota de marcha. Puede ser necesaria la terapia física para recuperar la fuerza y la movilidad del pie y el tobillo. Volver a la actividad completa, incluidos los deportes, puede tardar hasta un año.
Riesgos y Complicaciones
Las complicaciones de las lesiones de Lisfranc pueden incluir artritis del mediopié, dolor crónico, daño en nervios y tendones, y complicaciones quirúrgicas como infección. Algunos pacientes pueden requerir tratamientos adicionales como la fusión articular para controlar el dolor y restaurar la función.




