La metatarsalgia, pronunciada MET-ah-tar-SAL-gee-ah, se refiere al dolor en el área entre su arco y los dedos, comúnmente conocida como el antepié. Esta molestia suele centrarse en uno o más de los cinco huesos metatarsianos situados debajo de los dedos.
¿Qué causa la metatarsalgia?
Varios factores pueden contribuir a la metatarsalgia:
- Huesos metatarsianos largos: Si uno de sus metatarsianos es más largo de lo habitual, puede soportar un peso excesivo, lo que conduce a la formación de callos o acumulación de piel extra. Esta presión aumentada y la presencia de callos pueden resultar en dolor, aunque la formación de un callo no siempre es necesaria para experimentar molestias.
- Juanetes: La metatarsalgia a menudo está asociada con juanetes, una deformidad del dedo gordo. Cuando aparece un juanete, el hueso metatarsiano del dedo gordo tiene dificultades para soportar su peso, provocando un desplazamiento de la carga hacia los metatarsianos más pequeños y potencialmente llevando a metatarsalgia.
- Dedos en martillo: Los desequilibrios en los tendones que sostienen los dedos pueden provocar dedos en martillo, una condición en la que los dedos se doblan. Los dedos en martillo pueden ejercer presión sobre los metatarsianos, aumentando la probabilidad de metatarsalgia.
- Zapatos que no ajustan correctamente: Los zapatos que son demasiado ajustados comprimen el pie, elevando la presión, mientras que los zapatos sueltos permiten movimiento excesivo, causando fricción. Los ligamentos desgarrados o la inflamación también pueden contribuir a la metatarsalgia, con dolor en la planta del pie que podría indicar desgarros ligamentarios o inflamación articular. Su cirujano ortopédico de pie y tobillo puede realizar pruebas sencillas para evaluar la estabilidad articular.
Tratamiento
El tratamiento de la metatarsalgia suele implicar medidas prácticas para aliviar el dolor en el pie. El Dr. Kamel podría recomendar el uso de ortesis (soportes de arco) para absorber el impacto o sugerir el uso de zapatos con una puntera más ancha para evitar calambres en los dedos. En algunos casos, añadir una almohadilla a la órtesis puede redistribuir el peso lejos de los huesos metatarsianos doloridos. Remojar los pies para ablandar los callos y luego eliminar suavemente la piel muerta con una piedra pómez o lima para callos puede ayudar a aliviar la presión, aunque las personas con diabetes deben evitar esto y buscar atención profesional. En raras ocasiones puede ser necesaria la cirugía para tratar prominencias óseas o corregir deformidades que contribuyen a la metatarsalgia.













