La cirugía de reparación de la ruptura del tendón de Aquiles tiene como objetivo restaurar la conexión entre los músculos de la pantorrilla y el hueso del talón, reinstaurando así la fuerza de empuje esencial para caminar. El procedimiento es crucial para quienes desean reanudar actividades como trotar, andar en bicicleta o practicar deportes después de experimentar una rotura aguda o crónica del tendón de Aquiles.
Selección de candidatos
Los mejores candidatos para la intervención quirúrgica suelen ser individuos sanos y activos que desean volver a las actividades físicas. Sin embargo, incluso las personas menos activas pueden optar por la cirugía, aunque tratamientos no quirúrgicos también están disponibles. Factores como infección, piel no saludable alrededor del sitio de la rotura o condiciones de salud generales como la diabetes o el tabaquismo pueden influir en el proceso de toma de decisiones. La consulta con un cirujano ortopédico de pie y tobillo es crucial para determinar la idoneidad.
Procedimiento de tratamiento
Reparación quirúrgica de un Ruptura del tendón de Aquiles suele realizarse de forma ambulatoria, permitiendo que los pacientes vuelvan a casa el mismo día. Se administra un bloqueo nervioso para aliviar el dolor postoperatorio, seguido de la inducción de la anestesia. El cirujano accede al tendón roto; la reparación suele durar entre 30 minutos y una hora para rupturas agudas, y más tiempo para casos crónicos. Se pueden emplear diversas técnicas; la reparación abierta es la más común e implica suturar los extremos del tendón entre sí.
Proceso de recuperación
Tras la cirugía, los pacientes se inmovilizan con una férula o yeso y se les aconseja no apoyar peso sobre la pierna afectada. Muletas, caminadores o sillas de ruedas facilitan la movilidad, mientras que la elevación ayuda a reducir la hinchazón y las molestias. Se programan citas de seguimiento para evaluar la herida y la posible retirada de suturas/grapas. Dependiendo de la condición del paciente, se puede iniciar apoyo gradual de peso y movimiento del tobillo, típicamente transitando al apoyo total alrededor de las cuatro a seis semanas. La fisioterapia facilita la restauración del rango de movimiento y el fortalecimiento muscular del tobillo, siendo frecuente alcanzar la actividad completa entre seis meses y un año tras la cirugía.
Riesgos y Complicaciones
Como con cualquier cirugía, los riesgos incluyen complicaciones relacionadas con la anestesia, infección, daño a nervios o vasos sanguíneos y sangrado o coágulos sanguíneos. Las complicaciones específicas de la cirugía del tendón de Aquiles pueden incluir infección de la herida, cicatrización retardada, reruptura o daño nervioso que provoque entumecimiento o sensaciones de ardor.
Comprender las complejidades de la cirugía por rotura del tendón de Aquiles ayuda en la toma de decisiones informadas y en el manejo postoperatorio, garantizando una recuperación óptima y resultados a largo plazo.
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