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Condiciones

Deformidad de Haglund / Tendinitis calcificante del Aquiles

La deformidad de Haglund, caracterizada por una protuberancia agrandada o prominente en la parte posterior del hueso del talón, representa un desafío ya que el Tendón de Aquiles atraviesa esta prominencia, volviéndolo susceptible a daños por la presión ósea. Mientras que algunas personas con esta condición pueden experimentar dolor, otras no; la molestia a menudo proviene de la fricción con el calzado o de la inflamación en la bursa retrocalcánea, el espacio entre el hueso y el tendón. Alternativamente, el dolor puede originarse por daño directo al tendón de Aquiles.

Causa

La causa exacta de la prominencia ósea sigue siendo incierta. La gravedad de los síntomas está influida por las elecciones de calzado y los niveles de actividad, y algunas personas experimentan hinchazón relacionada con el tendón de Aquiles u otras estructuras adyacentes.

Diagnóstico

¿Cómo se diagnostican con precisión los síntomas de la deformidad de Haglund? Distinguir entre la tendinitis insercional del tendón de Aquiles y los síntomas de la deformidad de Haglund puede ser difícil debido a características superpuestas. Sin embargo, una historia clínica completa y un examen físico por Dr. Kamel ayudarán a aislar el diagnóstico exacto. Ambas condiciones típicamente se manifiestan con dolor en la parte posterior del talón, exacerbado por la presión de ciertos calzados o por actividades que alargan el tendón. Las resonancias magnéticas pueden ayudar a evaluar el daño tendinoso y a planificar una cirugía.

Tratamiento

Tratamiento no quirúrgico

Los enfoques no quirúrgicos incluyen antiinflamatorio medicamentos, elevadores de talón y la transición a un calzado que minimice la presión en el área afectada. La fisioterapia suele recomendarse como tratamiento inicial, con resultados positivos para muchos pacientes.

Intervención quirúrgica

Si las medidas no quirúrgicas no proporcionan alivio, se puede considerar la intervención quirúrgica. Sin embargo, los pacientes con alto riesgo de complicaciones de la herida deben sopesar cuidadosamente sus opciones. Los objetivos quirúrgicos pueden implicar reducir la prominencia del hueso del talón o abordar la degeneración del tendón de Aquiles.

¿Cómo se realiza la cirugía para las afecciones del tendón de Aquiles? La cirugía generalmente se realiza de forma ambulatoria bajo anestesia general o bloqueo nervioso para insensibilizar la pierna. El procedimiento consiste en realizar una incisión ya sea junto al tendón de Aquiles o a lo largo de la línea media, dependiendo del alcance de la afectación tendinosa. Puede realizarse la eliminación del hueso prominente o la reparación del tendón degenerado, con transferencias tendinosas ocasionales si es necesario.

Contrario a la creencia popular, los espolones óseos en sí no causan daño tendinoso sino que resultan de la degeneración del tendón. Un tratamiento no quirúrgico exitoso puede no eliminar los espolones visibles en radiografías, pero sí alivia el dolor. Si la cirugía resulta necesaria, la extracción del espolón óseo se realiza típicamente como parte del procedimiento.

Recuperación

Tras la cirugía, los tiempos de recuperación varían según el procedimiento realizado. Los pacientes sometidos a resección ósea suelen llevar una férula aproximadamente dos semanas antes de pasar al apoyo de peso. En casos de reparación tendinosa, el apoyo de peso puede retrasarse, siendo necesario el uso de una bota con elevación del talón e iniciar fisioterapia. La retirada gradual del alza y de la bota se realiza durante las semanas siguientes.

Riesgos y Complicaciones

Como con cualquier cirugía, las posibles complicaciones incluyen riesgos relacionados con la anestesia, infección, daño a nervios o vasos sanguíneos y sangrado o coágulos. Específico de la cirugía por deformidad de Haglund, pueden ocurrir dolor residual, debilidad, rigidez o ruptura del tendón.

Preguntas frecuentes

¿Qué puedo hacer para evitar la cirugía por deformidad de Haglund?

Si le han diagnosticado la deformidad de Haglund y desea evitar o retrasar la cirugía, varias opciones de tratamiento conservador y modificaciones en el estilo de vida pueden ayudar a controlar los síntomas, reducir el dolor y minimizar la presión en el área afectada. Estas estrategias tienen como objetivo aliviar las molestias y abordar los factores contribuyentes:

  1. Modificaciones del calzado:
    Use zapatos con contrafuerte en el talón suave y acolchado y una puntera amplia para reducir la fricción y la presión en el talón. Evite zapatos ajustados o rígidos que puedan agravar la deformidad y causar molestias.
  2. Alzas o almohadillas para el talón:
    Utilice elevadores de talón o almohadillas con un recorte alrededor de la prominencia ósea para reducir la presión e irritación en el tendón de Aquiles y el talón. Estos dispositivos pueden ayudar a redistribuir el peso y aliviar los síntomas.
  3. Dispositivos ortopédicos:
    Los insertos ortopédicos personalizados o las copas para el talón proporcionan soporte, estabilidad y absorción de impactos, reduciendo la tensión en el tendón de Aquiles y mejorando la mecánica del pie. Las ortesis estándar también pueden ofrecer alivio a algunas personas.
  4. Ejercicios de estiramiento:
    Realice con regularidad ejercicios de estiramiento suaves para mejorar la flexibilidad de los músculos de la pantorrilla y del tendón de Aquiles. Enfóquese en estiramientos de pantorrilla, tendón de Aquiles y fascia plantar para aliviar la tensión y la rigidez en la parte inferior de la pierna y el pie.
  5. Terapia de hielo:
    Aplique compresas frías en el talón afectado durante 15-20 minutos varias veces al día para reducir el dolor, la inflamación y la hinchazón. La terapia con hielo puede proporcionar alivio temporal de los síntomas agudos.
  6. Antiiflamatorios no esteroideos (AINE):
    AINEs de venta libre como ibuprofeno o naproxeno pueden reducir el dolor y la inflamación asociados con la deformidad de Haglund. Siga la dosis recomendada y las precauciones indicadas por su proveedor de atención médica.
  7. Modificación de la actividad:
    Evite actividades que empeoren los síntomas, como correr, saltar o estar de pie durante períodos prolongados, especialmente en superficies duras. Opte por ejercicios de bajo impacto, como nadar o andar en bicicleta, que no ejerzan tensión excesiva en el tendón de Aquiles y el talón.
  8. Terapia física:
    Un fisioterapeuta puede desarrollar un programa de ejercicios personalizado para fortalecer los músculos alrededor del tobillo y mejorar la estabilidad articular. También puede usar modalidades terapéuticas como ultrasonido, estimulación eléctrica y terapia manual para ayudar en el manejo de los síntomas.
  9. Control de peso:
    Mantener un peso saludable ayuda a reducir la presión sobre los talones y las extremidades inferiores. El exceso de peso corporal puede empeorar los síntomas de la deformidad de Haglund y aumentar el riesgo de complicaciones.
  10. Seguimiento regular con un profesional de la salud:
    Programe citas de seguimiento regulares con Dr. Kamel para controlar su condición, seguir el progreso y hacer los ajustes necesarios en su plan de tratamiento. Este cuidado continuo es crucial para manejar la deformidad de manera efectiva.

Al seguir estos enfoques conservadores, puede ayudar a controlar los síntomas de la deformidad de Haglund y potencialmente retrasar la necesidad de intervención quirúrgica.

¿Puede la deformidad de Haglund causar tendinitis de Aquiles?

Sí—la protuberancia ósea (deformidad de Haglund) en el talón roza el tendón de Aquiles; lo irrita y contribuye a la inflamación y el dolor en la zona de inserción del tendón.

¿Cómo se trata la tendinitis calcificante del Aquiles?

Entre las opciones de manejo están el reposo, hielo, AINEs, la modificación de la actividad, calzado/órtesis de soporte, terapia física y, ocasionalmente, terapia de ondas de choque o cirugía (en caso de falta de alivio con el enfoque conservador).

¿Qué ocurre si la deformidad de Haglund no se trata?

De lo contrario, la irritación continuaría, el dolor aumentaría, podrían aparecer bursitis y degeneración tendinosa, y las limitaciones funcionales podrían empeorar, lo que podría implicar la necesidad de recurrir a tratamientos más importantes en el futuro.

¿Por qué de repente tengo tendinitis de Aquiles?

El dolor en el tendón de Aquiles puede ser repentino y con frecuencia se asocia con un aumento o un incremento súbito en la intensidad de la actividad, sobreactividad, sobreuso, músculos de la pantorrilla tensos o calzado inadecuado, lo que estresa el tendón a un ritmo al que no está acostumbrado.

¿Para qué se utiliza el tratamiento de la deformidad de Haglund en Pomona?

El tratamiento de la deformidad de Haglund en Pomona reduce la irritación y el dolor del talón. Dr. Kamel Foot & Ankle se centra en aliviar la presión y la inflamación.

¿Por qué deberían los pacientes consultar a un especialista en dolor del tendón de Aquiles en Claremont?

Un especialista en dolor del tendón de Aquiles en Claremont trata el estrés y la rigidez tendinosa. Dr. Kamel Foot & Ankle ofrece opciones de atención avanzada.

¿Cómo se trata el dolor por bulto en el talón en Chino Hills?

El tratamiento del dolor por bulto en el talón en Chino Hills incluye alivio de la presión y control de la inflamación. Dr. Kamel Foot & Ankle personaliza los planes de atención.

¿Qué causa la tendinitis de Aquiles de inserción en Rancho Cucamonga?

La tendinitis insercional del Aquiles en Rancho Cucamonga se desarrolla por sobreuso y tensión. Dr. Kamel Foot & Ankle se enfoca en restaurar la salud del tendón.

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